Las ceremonias que ofrecemos no son rituales religiosos. No requieren adscripción a ninguna creencia. Son prácticas contemplativas que toman prestado de tradiciones distintas, las combinan con cuidado, y las adaptan a un contexto contemporáneo en Lima. El facilitador es responsable del contenido, el ritmo y la seguridad del espacio. Los participantes son responsables de su propio proceso.
Las plantas ceremoniales, en particular el cacao, se usan en dosis no psicoactivas. El cacao no altera la consciencia de la misma manera que otras plantas de uso ceremonial. Abre el campo emocional y eleva la energía física de forma suave, lo que facilita la práctica contemplativa sin producir estados alterados involuntarios.